Tipos de personas y cuales de ellas deben casarse

Recientemente he visto como la gente ha compartido incansablemente dos artículos (además de otros, claro está, pero en este post me enfocaré en estos dos en particular):

Uno es un artículo de una mujer que no conozco de la cual no sale (o no encontré) el nombre, en la Revista Perfil llamado Los 8 tipos de hombres que existen en Costa Rica“. El segundo artículo fue publicado en el Huffington Post, escrito por Seth Adam Smith y se llama Marriage isn’t for you (El matrimonio no es para vos).
En el artículo de la Revista Perfil, la escritora inicia con una frase bastante mediocre y altanera a mi parecer:

“Yo sé todo sobre los hombres excepto qué se siente orinar de pie. Bueno, debo ser honesta: sé todo excepto qué se siente tener pene. Punto. El resto lo sé.”

Ya con eso empezamos mal. Y no porque la tipa caiga mal con semejante cita, sino porque es completamente irreal que una persona sepa todo sobre los hombres, así como tampoco es posible saber todo sobre las mujeres.  Nisiquiera los mismos hombres ni las mujeres saben todo de sí mismos. Yo no soy lectora de ese tipo de revistas, más que nada por que no tocan temas que particularmente me interesen y cuando lo hacen son súper escuetos u obvios y yo prefiero más carnita, pero como compartían tanto el enlace lo terminé leyendo. Les voy a explicar porque esto me parece particularmente molesto:

Yo estudio psicología, hace ya 5 años cambio horas de sueño y de esparcimiento por extensos libros, estudios de caso, trabajos de investigación, talleres y cuanta cosa se necesita para llegar a ser psicólogo. No lo sé todo sobre la psicología, probablemente nunca llegue a saberlo, pero si sé las razones por las cuales decidí elegir esta hermosa carrera, y una de ellas se resume en esta frase que está en un grafitti ahí por el Calderón Guardia a la que una vez le tomé esta foto:

maravillosa

Todos los hombres nacen maravillosamente diferentes”  – Por aquello recalco que para mi la frase se refiere a los hombres y a las mujeres, digo, por aquello de los pleitos sobre lenguaje inclusivo.

Es importante que todos aceptemos de una vez, que aunque podamos pertenecer a tribus urbanas basadas en nuestros gustos de ropa, música, la carrera que estudiamos, el lugar donde trabajamos o cualquier otra cosa que nos ayude a “diferenciarnos” de los demás, no somos iguales a nadie y eso es lo más hermoso que tenemos como seres humanos: Somos únicos e irrepetibles!

Es preocupante que por ejemplo un adolescente lea ese artículo y sienta que esos son los únicos tipos de hombre que hay en Costa Rica: o les toca ser uno o enamorarse de uno. Y sí sé que quizá esa revista no está dirigida a adolescentes,  pero entonces me parece aun más preocupante que adultos hechos y derechos se crean semejantes patrañas y las compartan con todos como si fuese el Santo Grial.  Chiquillos y chiquillas por favor! Ya es como hora de que vayan aceptando el hecho de que porque un hombre es estudiado es educado, o porque una mujer es independiente no necesita un compañero o compañera de vida. O sí por lo que estudian son buenos en la cama, o si por ignorantes no serán buenos esposos o esposas.  Todo eso me parece una soberana estupidez.

Habiendo explicado el primer artículo me dirijo al segundo: Este artículo es particularmente interesante porque en él, un padre le explica a su hijo que uno no debe casarse con la persona que cree que lo va a ser feliz, si no con la persona que uno quiere hacer feliz. Puta! Cuanta sabiduría!

couples

Ese punto es increíblemente certero: Jamás en la vida yo puedo obligar a mi esposo a hacerme feliz, él es un ser único, irrepetible, independiente y tiene todo el derecho del mundo a ser como le de la gana ser. Yo no puedo controlarlo y obligarlo a amarme, a chinearme, a comportarse como a mi me parece mejor, él es él y yo soy yo. Lo único que yo puedo controlar en mi relación es si estoy dispuesta a hacerlo feliz todos los días mi vida y esperar que el pretenda hacerme feliz a mi también. Yo soy dueña de mis decisiones y acciones y tengo libertad de voluntad de amarlo, a la hora de casarse, creo que es eso lo que debe negociarse:

“Nos queremos hacer felices el uno al otro para siempre, hasta que la muerte nos separe? Si? Ok, entonces demosle!”

Mi punto acá es el siguiente: No creamos cuentos chinos de los tipos de personas que existen, jamás terminaríamos de contarlas. Tampoco pensemos en casarnos con alguien si lo que queremos es moldear a esa persona en aquello que nos conviene más. Aceptemos el hecho de lo únicos y principalmente maravillosos que somos y si encontramos a alguien que nos mueva eso en la pancita y queramos ver feliz toda la vida, dejémonos de estupideces y amémonos libremente. Eso sí con libremente me refiero a dejar al otro ser y amarlo por lo que es con nosotros.

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