Mi doppleganger: una historia real

Antes de empezar esta historia debo hacer dos aclaraciones: 1. Mis dopplegangers no son de carácter físico, 2. Las similitudes que comparto con ellas es que nos llamamos igual y en casi todos los casos tenemos la misma profesión.

No solo tengo una doppleganger, tengo contabilizadas a 4 ya: una Argentina, una Chilena, una de España  y una de República Dominicana (pero creo que vive en New York). Lo sé porque a todas las conozco gracias a mi correo, dado que recibo sus estados de cuenta, recibos, correos de sus alumnos, de la Facultad de la Universidad donde trabajan, sus ofertas laborales, de sus pacientes y de sus amigos, entre muchos otros correos. Las primeras tres dopplegangers se llaman exactamente igual que yo: Graciela González, y además de eso son también psicólogas (por lo que siempre termino leyendo sus correos creyendo que son conmigo y hasta el final me doy cuenta que no). Así como leen: somos cinco Graciela González y por menos cuatro de ellas Psicólogas, esparcidas por el mundo.

Nunca había podido hablar con ninguna Graciela González, más que nada porque aparentemente se han dedicado a darle a todo el mundo mi correo, y no el de ellas en la mayoría de los casos. Si tuve que contactar a una Universidad en Argentina hace unos años porque incluso habían puesto mi correo como contacto de su Graciela González y al llegar el final de semestre tuve muchos alumnos escribiéndome por quejas con sus notas. Esta Graciela es además de psicóloga, profesora de psicología en esa universidad. Hay otra Graciela González Psicóloga que también es profesora de una Universidad pero no de esta.

Luego he tenido que responder muchos correos que no son conmigo: gente pidiendo ayuda desesperada sin saber que hacer, gente enviándome dinero que no es mio (no me digan tonta, no soy ladrona y haberme dejado ese dinero sería mal karma), compras perdidas que van a direcciones que no son, devolver tiquetes de avión, gente avisando de entrevistas de trabajo a las que debo decirles que la Graciela que esperan no va a llegar si le avisan a este correo, etc, etc, etc.

Admito que algunas veces me sacan de quicio, la mayoría de las veces no me molesto en responder nada, solo lo hago cuando me parece que es algo importante o que podría ser un problema mayor. Y es así como por fin logré hablar con una de mis doppleganger: Graciela González, Psicóloga de España.

Esta sí es la historia…

Hace unas semanas recibí un correo de un hotel en México, hablándome de un dinero y una situación con una tarjeta de crédito, preguntándome si se solucionó. Nunca me he hospedado en un de esa cadena, pero más importante aún, nunca en mi vida he viajado a México. Procedí a borrar el correo. Una semana después me llegó otro correo de ellos diciendo que iban a cobrar algo a la tarjeta de crédito. Este sí lo respondí y les puse que tenían el correo equivocado y procedí a marcarlo como Spam (en esta era del phising, bien podrían ser maleantes buscando que yo les diera información “para no cobrarme” y ahí sí habría sido un problema).

No más correos se dieron, o al menos que me diera cuenta pues los mandé al Spam.

Antier recibí un correo de una “Graciela González” preguntándo quien era yo. Al principio pensé enviarlo al Spam, pero me ganó más la curiosidad. Lo respondí y finalmente pude hablar con una de mis dopplegangers! Lamentablemente lo que le sucedía no era nada bonito:

El Hotel de México había procedido a cobrar a su tarjeta de crédito una exhorbitante cantidad de dinero (al menos para mi lo es), y la razón que dan es que ella nunca respondió los correos. Traté de ayudarle buscando mi respuesta, pero supongo que al mandarla al Spam se borró, o la borré (si tiendo a borrar todo lo que no me sirve de mi correo, me estorba). Si encontré eso sí el primer correo que enviaron, el cual ignoré.

Ya mi doppleganger y yo hicimos amistad: tiene un trabajo chivísima en una ONG, es una mujer adulta y muy simpática. Pero me encantaría poder ayudarla. La gente del hotel ha aceptado que ellos tenían mal su información, y que no le notificaron a su correo, sino al mío, pero se excusan de que yo no respondí (aunque si lo hice, lo recuerdo bien) en lugar de devolverle su dinero.

Me pregunto yo: y que pasa si este correo donde ellos enviaron la notificación no es uno que se revise regularmente? También es culpa de Doña Graciela? Alguien tiene una idea de cómo podemos Graciela González Psicóloga de España y Graciela González casi-Psicóloga de Costa Rica demostrarle a un Hotel en México y a una empresa de tarjetas de crédito de España que no somos la misma persona?

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2 comentarios en “Mi doppleganger: una historia real

  1. Gracias querida “dopplegänger”, me he reído con tu relato,comprendo que estés harta, me agrada que lo hayas hecho inmediatamente, y no sé si alguien más responda, me siento intrigada…esperemos.
    ¡happy finde!. Por cierto sería curioso si las otras respondieran.Saluos a Pantufla :0)

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